Los pensamientos son poderosos
Descubre cómo tus pensamientos pueden llevarte al éxito

Los pensamientos son poderosos

Los pensamientos tienen el poder de crear o de destruir nuestra vida.  Nuestra mente está constantemente generando pensamientos.  En un día tenemos 60 mil y la mayoría son negativos.  ¡Escuchaste bien! La mayoría son negativos.

Pon la mano en tu corazón y siente los latidos. Así es la mente, está continuamente pensando, de día y de noche.  No descansa.  La mayoría de estos pensamientos, destruyen la confianza en nosotras mismas,  la paz, y la esperanza.  Caminamos por la vida llenos de miedos, inseguridades, angustias, tristezas, enojos, etcétera.

El otro día, no se imaginan el estrés que viví sólo de pensar que las vacunas en México seguro estaban adulteradas con agua, y que en el mejor de los casos nos iban a poner la Astra Seneca combinada con la Sputnik.  Y comencé a apanicarme de imaginar los efectos secundarios adversos que eso podría tener.  

Inmediatamente le llamé a mi esposo y lo bombardeé de preguntas:”¿ y que tal que no son originales?, y ¿qué tal que están mezcladas, y que tal que nunca llega la segunda dosis?, y que tal que… 

Mi marido con los ojos muy abiertos me dijo: “Sólo dime de dónde estás sacando esta información porque te veo muy alterada”.  En ese momento me di cuenta de que todo era producto de mi imaginación.  Nadie me había dicho absolutamente nada, pero yo decidí creer cada uno de mis pensamientos.

El resultado fue que me dio una contractura en la espalda tan fuerte que acabé tomando medicina, amanecí con un dolor de cabeza tan fuerte por haber apretado los dientes, no me podía concentrar, y hasta me enojé porque no vivía en Estados Unidos.  ¿Les da risa? A mí ahorita también, pero esos días fueron un infierno.

Tuve que empezar a hacer respiraciones conscientes para tranquilizarme mentalmente porque no podía parar de pensar en un futuro dramático.

Lo peor es que todo venía de mi imaginación, pero lo viví tan real que hasta me enfermé.  Me pregunté, ¿Cómo es posible que un simple pensamiento sea capaz de generar tanto malestar en una persona?

La mente es sumamente poderosa y no distingue lo real de lo imaginario.  Esto quiere decir, que si por ejemplo estamos en un auditorio y suena la alarma sísmica y alguien grita: “está temblando” todos nos levantamos aterrados y salimos a la calle.  Ahora imagina por un momento, que nos avisan que fue una falsa alarma, de todas formas, la hormona del cortisol que fue liberada en nuestro cuerpo nos intoxica por dentro durante las siguientes horas.

Hace algunos años descubrí que en el día a día me sentía muy estresada y me di cuenta que el problema de fondo eran mis pensamientos.  Tenía un patrón de pensamiento negativo.  Siempre mi mente se iba a lo peor que podría suceder.  Por ejemplo, en una ocasión mi hija me dijo que llegaba a la casa en 30 minutos.  Al revisar mi reloj vi que había pasado una hora y media y no había llegado.  Inmediatamente mi mente se fue a pensar en lo peor: un choque, secuestro, desmayo, etc.  Mi estómago se me caía al pensar en esto y mi corazón saltaba sin parar.

Hace algunos años descubrí que en el día a día me sentía muy estresada y me di cuenta que el problema de fondo eran mis pensamientos.  Tenía un patrón de pensamiento negativo.  Siempre mi mente se iba a lo peor que podría suceder.  Por ejemplo, en una ocasión mi hija me dijo que llegaba a la casa en 30 minutos.  Al revisar mi reloj vi que había pasado una hora y media y no había llegado.  Inmediatamente mi mente se fue a pensar en lo peor: un choque, secuestro, desmayo, etc.  Mi estómago se me caía al pensar en esto y mi corazón saltaba sin parar.

Cuando realicé que mi mente pensaba miles de cosas negativas al día, empecé a cambiar conscientemente mis pensamientos.  En vez de irme al peor escenario, comencé a dirigir mi mente al lado contrario.  No se pueden imaginar cómo este pequeño cambio, transformó mi realidad. 

La mala noticia es que se heredan estos patrones de pensamiento.  Algunos de nuestros hijos también se irán a la tragedia en vez de a mejores opciones.  A los y qué tal qué… pero lo bueno es que son tan jovencitos que ya desde hoy se les puede enseñar a hacer consciencia para que sean capaces de cambiar sus pensamientos negativos.

Los pensamientos generan emociones.  Trata de pensar a qué emociones te están llevando los pensamientos diarios que estás teniendo.  Si te encuentras llena de angustia, miedos, estrés, enojos, te invito a que observes lo que estás pensando.  Y ya que hayas encontrado tus pensamientos ve a qué acciones te están llevando.  Te aseguro que esas acciones te están acercando a resultados poco favorables.

Cuando nuestra mente produce pensamientos destructivos, estamos hablando de una mente que nos está arrastrando a la destrucción e infelicidad.

Santa Teresa le decía a la mente, la loca de la casa.  Así llamaba a la mente que está fuera de control.  Una mente así roba nuestra energía y nos lleva al cansancio y al desánimo.  Ella decía que la mayoría de nuestros sufrimientos eran ocasionados por nuestra imaginación que generalmente se va al pasado o al futuro.  

Vivir en el pasado nos puede llenar de resentimientos, y vivir en el futuro nos llena de miedos.

Por experiencia les puedo decir que en miles de ocasiones lo que imaginé del futuro fue peor a lo que sucedió.  Esos fantasmas que creó mi mente perjudicaron el camino a mis resultados, ya que cuando me enfrenté con los obstáculos, me fue sumamente difícil superarlos porque llegué agotada.  Mi mente se ocupó de drenar toda mi energía y me quedé vacía y sin ánimo.

La mente tiene la función de protegernos.  El problema está en que en muchas ocasiones vemos peligros donde no los hay, y nos paralizamos y frenamos nuestro crecimiento.

Me gustaría compartir con ustedes algunas ayudas que me han servido enormemente para mantener una mente en calma.

Lo primero es preguntarnos si esto que estamos pensando es real o imaginario.  Si es real, entonces busquemos las opciones que tenemos para resolver el desafío, y si fuera imaginario, decirnos: “esto no es real, por lo tanto, decido sacarlo de mi mente”.

Algo que me ha servido mucho es aprender a vivir en el presente.  Hacer ejercicios de respiración consciente en donde obligo a mi mente a enfocarse en el ritmo de la inhalación y de la exhalación, o en las sensaciones corporales durante 15 minutos al día, ayudan a descansar la mente.

También les puede ayudar saber que las emociones nos dan información.  Debemos aprender a escuchar su mensaje.  Para que entendiendo de dónde viene esa emoción, averigüemos qué necesitamos para recuperar la paz.

Si logramos tener a la mente de nuestro lado, se convertirá en nuestra gran aliada.  Con ella caminaremos más lejos y de mejor manera.  Será nuestra amiga que nos anime a seguir luchando, la que nos dará ánimo en las pruebas, la que nos recordará nuestros recursos, talentos y habilidades, pero sobre todo, la que nos dirá que creamos en nosotras mismas.

Termino con una cita que leí en la Biblia escrita hace más de dos mil años:

“Cuida tu mente más que nada en la vida porque ella es fuente de vida”.  Proverbios 4, 13.

Sandra Leal

Coach | i am

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